
Las reliquias sagradas del Palacio de Topkapı
El Manto Sagrado, la huella del Profeta, las espadas de los compañeros: cómo los objetos que Selim I trajo de Egipto sostuvieron la reclamación otomana del califato.
Estos objetos figuran entre los más venerados del mundo islámico. Se conservan en la Cámara del Manto Sagrado (Hırka-i Saadet Dairesi / Cámara Privada / Has Oda), en el tercer patio del Palacio de Topkapı. La sala fue en origen el aposento privado del sultán y más tarde se dedicó casi por completo a las reliquias.
1. Importancia histórica
Las reliquias fueron, después de 1517, símbolos poderosos de la reclamación otomana del califato, el liderazgo espiritual del mundo musulmán sunní. Custodiarlas se consideraba uno de los deberes religiosos más altos del sultán. Legitimaban la autoridad otomana sobre las ciudades santas de La Meca, Medina y Jerusalén y reforzaban la idea del sultán como «Sombra de Dios en la Tierra».
La cámara se trataba como un santuario vivo, no como un museo estático. Desde el siglo XVI se recita allí el Corán de forma continua las veinticuatro horas, y cada día se completa una lectura entera. La tradición se remonta al sultán Selim I, de quien se dice que declaró: «Buscadme 39 hafices; yo seré el cuadragésimo». Continúa hoy con equipos de memorizadores que se relevan.
En las ceremonias anuales de Ramadán el sultán visitaba la cámara en persona, y el polvo barrido de la sala se consideraba tan sagrado que no se tiraba, sino que se vertía en un pozo especial.
2. Adquisición
El núcleo de la colección llegó en 1517, después de que el sultán Selim I conquistara el Egipto mameluco y el Hiyaz. El último califa abasí de El Cairo, al-Mutawakkil III, transfirió a Selim el califato y varias reliquias importantes, sobre todo el Manto Sagrado. Otras piezas llegaron de La Meca y Medina.
En los siglos siguientes se sumaron más reliquias por donación, compra y traslados de protección. A finales del siglo XVIII y en el XIX se llevaron objetos a Estambul para ponerlos a salvo de los ataques wahabíes. Durante la Primera Guerra Mundial, Fahreddin Bajá, defensor de Medina, envió más reliquias a Estambul para que no cayeran en manos británicas. La colección registrada suma hoy unas 600 piezas: unas expuestas y otras en depósito o en otras secciones del museo.
3. Conservación a lo largo de la historia
Al principio las reliquias se guardaron en el Tesoro Imperial o en zonas del harén. Después se concentraron en la Cámara Privada, al cuidado de funcionarios especiales llamados Hasodalılar, que limpiaban, vigilaban y quemaban incienso. El propio sultán guardaba las llaves de los cofres más importantes, y el secreto sobre las reliquias estaba bajo su protección personal.
Durante la Primera Guerra Mundial las reliquias se trasladaron temporalmente a Konya por seguridad; en la Segunda, algunas fueron a Niğde. Tras la abolición del califato en 1924 y la conversión de Topkapı en museo, la República de Turquía mantuvo una conservación cuidadosa. Las restauraciones recientes, entre ellas la de 2023, han mejorado las condiciones de exposición sin alterar la recitación continua del Corán ni el ambiente de recogimiento. La fotografía está restringida en la sala interior.
4. Principales reliquias
El Manto Sagrado (Hırka-i Saadet): la reliquia más importante de todas. Según la tradición, el profeta Mahoma entregó este manto al poeta Kaʿb ibn Zuhayr después de que este recitara una célebre oda al convertirse al islam. Más tarde lo tuvieron los califas abasíes, pasó a Egipto y se entregó a Selim I en 1517. Se conserva en cofres de oro encajados unos en otros y envuelto en varias capas de tela; solo se abre en ceremonias especiales, tradicionalmente el 15 de Ramadán.
Cabellos de la barba del Profeta (Sakal-ı Şerif / Lihye-i Saadet): mechones atribuidos a la barba del Profeta, guardados en pequeños relicarios de vidrio o enjoyados. Están entre las piezas traídas tras la campaña de Egipto o incorporadas en traslados posteriores.
La huella del Profeta (Kadem-i Şerif): improntas en piedra o ladrillo que se consideran huellas del Profeta. Se exponen en marcos o vitrinas labradas.
El diente del Profeta (Dendan-ı Saadet): un fragmento del diente roto en la batalla de Uhud, en el año 625. Se guarda en un relicario enjoyado que una versión asocia al último sultán otomano, Mehmed VI.
Cartas del Profeta (Name-ı Saadet): originales o copias tempranas de las cartas que el Profeta envió a distintos soberanos, entre ellos el gobernador de Egipto y el rey gasánida. Están entre las reliquias documentales más raras.
Espadas del Profeta y de los Compañeros (Süyûf-ı Mübareke): unas veinte espadas. Dos se atribuyen al propio Profeta; otras a los califas bien guiados —Abu Bakr, Umar, Uthman y Ali— y a compañeros célebres como Jálid ibn al-Walid. Las empuñaduras y vainas son a menudo obra otomana posterior.
El báculo de Moisés (Asâ-yı Musa): un bastón de madera identificado por tradición con la vara del profeta Moisés. Es una de las reliquias proféticas más antiguas de la colección.
Llaves, cerraduras y elementos arquitectónicos de la Kaaba: llaves y cerraduras de la Kaaba, engastes de la Piedra Negra (Hacerü’l-Esved), canalones y partes de puertas, incluida la Puerta del Arrepentimiento. Simbolizan la custodia otomana del lugar más sagrado del islam.
5. Otras piezas destacadas
- El Estandarte Sagrado (Sancak-ı Şerif), usado en las campañas otomanas.
- El arco del Profeta.
- Reliquias asociadas a profetas anteriores, como un recipiente o bandeja de Abraham, la túnica o el turbante de José y la espada de David.
- Objetos vinculados a Fátima, hija del Profeta, y a otras figuras tempranas.
- Tierra de la tumba del Profeta, cubiertas de sepulcros sagrados y diversos objetos personales, como sandalias y un recipiente para agua.
Las Reliquias Sagradas siguen siendo una de las colecciones espiritualmente más importantes del mundo islámico. Su presencia convirtió parte de los aposentos privados del sultán en un lugar de devoción continua y unió durante más de cinco siglos el poder político del Imperio otomano con la historia más temprana del islam.
De la página al palacio
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